28 Julio de 2011

La última siesta en libertad

Destacado: 


La rabia se une con la melancolía y el llanto: ganas de dar ostias y abrazar amando el cariño, ese cariño que no entiende de leyes. La impotencia me  hace sentirtodo ; saco las garras intentando enfrentarme a ese fantasma que escupe baba, contradicción de su propia existencia.
Me duele la impotencia de mi alma, no soy nada pero lo soy todo.

 

Cuando un muchacho como Jesús está solo y encerrado en un centro de menores bajo unas normas  y una presión inhumanas, necesita que alguien de fuera  le reconozca, le ofrezca unos minutos de respiro, le mire a los ojos y le haga sentir que no está solo. Todas las personas necesitamos a alguien, a esa madre que ama incondicionalmente, a ese hermano mayor que te pone las pilas, a ese profesor  que te enseña lo importante de la vida…, todos tenemos a alguien que nos ayuda a seguir adelante.
Siempre me han hablado de  la importancia que tiene para un muchacho, que te conviertas en una persona significativa, a través de la tarea educativa basada en la relación y el contacto.  Pero no me habían dicho  que  cuando me convirtiera en una persona de referencia, me tacharían de todo.

Fuente: 
CANIJIN
Créditos Fotografía: 
Dabilote. FLICKR
Por: 
Olga Morla Casado