28 Julio de 2011

Contra el Sistema, el sentido común

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La insurrección jamás fue posible sin compartir la intemperie

Mi bolsa de socorro urgente  me sirve de palpitante implicación en la realidad, es mi modo de recuperarme a mí mismo y recuperar el sentido común, el sentir por cuenta propia y ponerlo en común con lo que sienten los otros.

Estos días he hablado con un amigo, ha cumplido treinta años, está casado y tiene dos hijos. Se trata de un hombre muy laborioso. Cuando pintaban oros le convencieron de que si se esforzaba hasta el heroísmo, con su salario de peón de albañil podría alquilar un piso a treinta kilómetros de la capital, con derecho a compra; y se embarcó en una hipoteca de por vida. Los timadores de las hipotecas saben que nada es duradero de por vida. Pero la buena gente piensa que la gente es buena.
Como ahora pintan bastos, se quedó sin trabajo, les echan de su vivienda, pierde todo el dinero que invirtió, están pasando hambre y habrán de regresar a la casa de su anciana madre. Tienen suerte de tener madre y casa, en donde compartir el hambre.

Fuente: 
CANIJIN
Por: 
Enrique Martinez reguera