11 Julio de 2011

Castigar a pensar

Destacado: 

Los padres y educadores de todas las capas sociales estamos siendo bombardeados con una campaña de métodos supuestamente educativos que contra todo sentido común manipulan tendenciosamente técnicas psicológicas de modificación de conducta. O paramos esto pronto o nos lamentaremos de la generación de niños inadaptados y trastornados que se nos viene encima

 

Sobre la educación de nuestros hijos nos fuerzan a decidir ante innumerables divisiones: educación para la ciudadanía frente objeción de conciencia, educación pública frente educación privada, educación laica frente a religiosa…
No obstante estas divisiones, ninguno queremos que adoctrinen a nuestros hijos; nos aterra que no sepan decir ¡no a las drogas!; nos preocupa que no establezcan relaciones sanas, que se dejen llevar por lo que diga la mayoría, etc. Deseamos, en definitiva,  construir personas maduras, con seguridad en sí  mismas, educadas en valores como la solidaridad, la tolerancia, el respeto… pero…. Desde hace pocos años estamos siendo invadidos, todos, al margen de la ideología que tengamos, por unas técnicas pseudo conductistas que supeditan la educación y el proceso de convertirse en persona de nuestros hijos. 

Técnicas como las de “refuerzo positivo y negativo”, la “silla de pensar”, el “tiempo fuera”, el “sistema de puntos”, el de “economía de fichas”, etc. A ello han contribuido poderosamente libros como el superventas “Duérmete Niño”.

No hay colegio en el que no exista el rincón de pensar, o la esquina de pensar, o la silla de pensar, etc. En muchas casas también hay algo similar. Los adultos que lo practican  se justifican diciendo que lo utilizan para cuando el niño o la niña ha hecho algo mal, entonces, se le lleva ahí durante el tiempo que marque el adulto, más o menos minutos dependiendo de la edad, para que el niño piense.
Si preguntas a los niños, todos te dicen que les mandan ahí cuando les castigan, de modo que nuestros hijos acaban aprendiendo a relacionar pensar con un castigo. Eso empieza y termina por no enseñar a los niños que pensar es algo maravilloso, que es la clave para crecer y madurar con autonomía, con capacidad de autocontrol.
Cuando un niño hace algo rematadamente mal, hay que ayudarle a pensar sobre lo que ha hecho, hay que intentar entender qué le ha llevado a ello y ayudarle a que él también lo entienda e intentar que encuentre una alternativa. Pensar es algo a lo que debemos dedicarle mucho tiempo padres, profesores, educadores y niños, porque a veces no es nada fácil, pero por nuestra impotencia, por nuestra frustración, por nuestra falta de tiempo, por nuestra ignorancia, a veces recurrimos a lo más fácil, sin entender que con ello estamos agravando más el problema. Con todo, si en alguna ocasión el adulto no es capaz de encontrar otra alternativa al castigo, por favor que nunca sea a pensar.

Conozco familias en las que casi todo está reglado y mediante un sistema de puntos todo se puntúa con positivo o negativo:
Si te vas a la cama sin rechistar: + 2 puntos
Si te comes todo sin protestar: + 3 puntos
Si compartes los juguetes con tu hermana: + 4 puntos
Si te levantas de la cama y me despiertas: - 2 puntos
Si pegas a tu hermano: - 4 puntos
Si  discutes o protestas por la ropa: - 3 puntos

Los niños van sumando o restando puntos durante la semana y en función de eso tendrán o no un premio el fin de semana:
Si consigue 100 puntos: el niño elige por ejemplo el plan del fin de semana
Si consigue 75 puntos: el domingo toda la familia toma una hamburguesa en el Bürger o similar.
Las conductas no se corrigen o se alaban por la importancia que tienen, por su repercusión en uno mismo o en los otros, interna o externamente, sino en  función de los puntos.
Con este sistema pretenden entrenar al niño a controlarse externamente pero lo que provocan es arrebatarle toda posibilidad de aprender y de ejercer el autocontrol, así cuando lleguen a la edad adulta y no tengan una tabla de puntos estarán perdidos y no sabrán guiarse por su capacidad interior. Hay niños a los que se les niega madurez suficiente para elegir si se ponen el pantalón verde o el rojo y sin embargo si se someten a este procedimiento todos los días pueden llegar a decidir qué hace toda su familia el fin de semana.

Los padres estamos perdidos, pues se nos habla de nuestros hijos como seres manipuladores desde que nacen, que a la mínima se te suben a la chepa, que hay que ponerles límites; pero actualmente los límites ya no los pone la realidad, ni los papas y las mamas sino los puntos, los expertos, las Supernanis,…

Fuente: 
CANIJÍN
Por: 
Lourdes Reyzabal

Enviar un comentario nuevo

  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato